ANTIGUA MINERIA (VILAR DE CIERVOS)

Al sureste de Verín y a poco más de dos kilómetros de la frontera con Portugal, a 15 kilómetros de la ciudad de Chaves, hállase un grupo de depósitos estañíferos dispersos en torno a la localidad de Villar de Ciervos, conocidos también en el siglo XVIII con la denominación de minas del Este. Los yacimientos asiéntanse al sureste de la mancha estrato-cristalina al Oeste con el terreno diluvial de la vega de Verín, al Norte con el cambriano. Al Este y Sur por una importante mancha granítica que se dilata a ambos lados de la frontera, alcanzando su mayor desarrollo en Portugal.

Situada en la falda septentrional del monte Oteyro -en el catastro ensenadista aparece el topónimo Outeiro-, la aldea de San Vicente de Villar de Ciervos pertenecía entonces a la jurisdicción de Soto Vermud y posteriormente a la de Riós. Dicha parroquia limita con las de Abedes y Cabreiroá al Norte: Osoño y Fumaces al Este; Enjames, Vilarello y Feces de Arriba al Sur; Tamagos, Mourazos y Tamaguelos al Oeste.

En el Interrogatorio de la Unica Contribución (1753) declárase que el pueblo de Villar pertenecía al señorío del conde de Monterrey, y se compone de 54 vecinos. Estos siempre han pagado un tributo anual a la casa de Alba por los bienes y términos de dicha parroquia, consistiendo la renta tributada en unas veinticuatro fanegas y media de pan centeno. 1.472 maravedíes, diez gallinas o "por ellas diez reales"

Las principales minas explotadas en este distrito fueron las conocidas con los nombres de La Foca, Picotiño, Oteyro y El Jardín. A mediados del siglo pasado muchos años después de haber cesado su laboreo por cuenta de la real hacienda, de casi todas ellas seguían aprovechándose los naturales de la comarca "beneficiando" clandestinamente el mineral, lo que prueba su abundancia.

La mina Foca Vieja, o simplemente La Foca, aún hoy objeto de explotación, hállase emplazada a unos 1.300 metros del pueblo de Villar, a legua y media al sur de Verín. En un "reconocimiento" efectuado en 1786 se observó ya la estructura pizarrosa del terreno, apareciendo el mineral entre filones de pizarra y cuarzo talcosa que seguían claramente una dirección de NO, a SE.

Al oeste de Villar de Ciervos, en dirección del Norte al Sur, cruza uno de los más importantes filones estañíferos explotados por entonces. Nos referimos a las minas de Picotiño, Oteyro y El Jardín, situadas las tres sobre el citado monte o cerro del Oteyro, a menos de un cuarto de legua de distancia de la mina Foca Vieja.

Sobre una loma muy redondeada, distante tan sólo unos 250 metros de la mina Oteyro, al criadero de Picotiño (también denominado del Monte Picotiño) fue uno de los más intensamente explotados en la época dieciochesca. En 1789 poco tiempo después de haberse iniciado su laboreo por cuenta de la Corona, la profundidad del principal pozo abierto alcanzó unas 10 varas y se hallaba bien enmaderado. Aunque luego se profundizó hasta las 24 aras, en 1797 ya estaba inundado "del todo" dicho pozo, y así permaneció al siguiente año en que se produjo el cierre de las labores por orden del Gobierno.

El laboreo en la mina Oteyro, otra de las mejor explotadas a cargo de la real hacienda, comenzó con el aprovechamiento de distintas vetas de superficie, algunas de hasta "cinco dedos" de ancho. Con la ventaja de un menor coste de extracción, ofreció asimismo una calidad mineralógica superior a la de su inmediata de El Jardín.

Ha sido la vea denominada Lerena sobre la que se centró el esfuerzo principal. Valentín Ossas contrató en 1785 a unos 22 hombres de Villar de Ciervos, de los más prácticos "en el manejo de minerales", para emprender su explotación. El promedio de mineral extraído por entonces, en jornada diaria y por medio de dos trabajadores que la iban rompiendo al frente, fue del orden de unas doce arrobas, comenzando el laboreo a las seis y media de la mañana para concluir a las siete de la tarde. En 1789 se obtuvo en el pozo principal abierto y enmaderado de esta misma mina una profundidad de 33 varas (45 en 1797), siendo la longitud del socavón demás de 15 varas, por una anchura de vara y media y un alto de dos y media. Al producirse el cierre de la empresa (1798) hacía ya "bastante agua" dicho pozo, siendo extraída por medio de tres bombas colocadas a la distancia de cuatro metros una de otra.

En 1784 emprendió Ossas el laboreo en la inmediata mina de El Jardín. Llevó consigo un equipo de siete hombres a tal efecto. Dotada de un estaño de inferior calidad, la explotación fue aquí, como dijimos, más costosa que en la mina del Oteyro. Son filones de penetración en la zona de contacto granítico-pizarrosa que, al igual que los de La Foca, cortan a las pizarras en una dirección aproximada de NO. a SE. Estos ya habían sido objeto de explotación por el empresario Argenti con anterioridad a 1766, en cuyo año finalizó su aprovechamiento por razón de su elevado costo. Al reanudarse la extracción a cargo de la Corona. Ossas logró abrir allí un socavón de 55 metros de largo.

Por último, íntimamente vinculado a este grupo de cotos estañíferos está el de Feces de Arriba, parroquia del ayuntamiento de Verín, situada casi en la misma "raya seca" o frontera con Portugal. Por ella cruza el gran filón del mineral que se extiende desde Villar de Ciervos a Mandín. Emplazadas entre los cerros de Cruces y Lomo Grande, estas minas son conocidas actualmente por los naturales del lugar con el nombre de La Estañeira.